Cunas de viaje – Mi guia de compras
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Cunas de viaje

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Cunas de viaje

Cuando una familia con un niño pequeño se dispone a salir de viaje para pasar fuera un fin de semana o las vacaciones, se plantea el problema de dónde poner al niño a dormir al llegar al lugar de destino. Las cunas de viaje, proyectadas para ser plegadas durante el desplazamiento y luego abrirse con suma facilidad, nos ofrecen una solución muy práctica, segura y cómoda.

 

¿QUÉ TIPOS EXISTEN?

En la actualidad, las cunas de viaje se dividen en dos categorías distintas:

  • Las que se cierran como un paraguas. Se guardan en la bolsa que suele acompañarlas y, a menudo, están provistas de unas ruedecitas que facilitan su traslado. Se pueden colocar sin ningún tipo de problemas en el portaequipajes del coche, por lo que responden mejor a las exigencias de quienes quieren realizar distintos desplazamientos durante el viaje o piensan instalarse en un camping. Su peso suele ser algo superior a los 10 kilos. Al llegar al lugar de destino, se quita el pequeño colchón que envuelve la estructura de la cuna cuando está plegada, se abre la cuna hasta que queda fija en su posición definitiva y el colchón se coloca dentro. Para plegar la cuna, se ejerce una presión en la parte central de las barandillas laterales, se saca el colchón, se acercan unos a otros sus apoyos angulares y se coloca el colchón alrededor de la estructura para guardarla de nuevo en su bolsa.
  • Las que se cierran como un compás. Resultan más fáciles de abrir y cerrar (para plegarlas por la mitad, basta con levantar al mismo tiempo las junturas), son algo más ligeras (las hay que incluso pesan menos de 10 kilos) y ocupan menos espacio. Sin embargo, son más difíciles de colocar en el portaequipajes del coche, porque ocupan una mayor superficie. Se aconseja utilizarlas como segunda cuna fija (en casa de los abuelos o en la segunda residencia), porque, cuando se cierran, pueden colocarse en posición vertical detrás de una puerta o en cualquier otro rincón de la habitación.

 

¿CÓMO ESTÁN HECHAS?

  • Las cunas de viaje de reciente fabricación se construyen de manera que el niño no pueda arrancar partes de su revestimiento. Tanto los materiales de sus componentes textiles, en el caso de estar teñidos, como la pintura de sus partes metálicas son atóxicos.
  • Las paredes están hechas de una fina malla de seguridad o bien de tejido. El fondo de la mayoría de las cunas de viaje lo componen cuatro o cinco tiras de MDF (una fibra compuesta de virutas prensadas y encoladas, que garantiza, al mismo tiempo, resistencia a los choques y flexibilidad) pegadas al colchón, que, por lo tanto, se puede doblar fácilmente. La estructura está formada por tubos de metal barnizado y el forro es de espuma.
  • Hay modelos que ofrecen la posibilidad de quitar los revestimientos de algodón que cubren la estructura y el colchón. Otros, en cambio, tienen un revestimiento de poliéster o nailon que no se puede desenfundar, pero sí lavar.
  • Algunas cunas se pueden completar con cambiadores o mosquiteras a medida, y algunos modelos están provistos de dos ruedas, que permiten desplazarlos de un lado a otro con más facilidad. Hay otras que se pueden mecer.

 

LOS CONTROLES NECESARIOS

  • En el momento de comprar una cuna de viaje, es preciso asegurarse de que viene acompañada por las instrucciones para su uso.
  • Una vez montada, hay que ejercer una fuerte presión sobre uno de sus lados, para comprobar que se mantiene firme, y presionar con la mano abierta sobre el fondo, para cerciorarse de que es flexible y no se deforma.
  • La profundidad prescrita es de 60-65 cm, desde cualquier punto susceptible de ser utilizado por el niño para ponerse de pie, ya que, si las barandillas fueran más altas, comprometerían su estabilidad y dificultarían su preparación.
  • Por último, se debe comprobar que las junturas de la cuna estén forradas y que no tengan hendiduras donde el niño pueda introducir los dedos.
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